martes, 12 de marzo de 2013

'Sólo el acero', de Richard Morgan

Sólo el acero. The steel remains. Richard Morgan. 2008

Sólo el acero es una novela de fantasía épica del autor británico Richard Morgan. Este autor ha escrito diversas obras de ciencia ficción tales como Carbono alterado, Leyes de Mercado, Woken Furies, Blackman y Broken Angels.  

Sólo el acero es su primer novela de fantasía, esta novela inicia una trilogía llamada A land fit for heroes, la cual esta formada por las siguientes novelas:
  1. Sólo el acero. (2008)
  2. The cold commands (2012)
  3. The dark defiles (Aún sin publicar)

La historia se ubica casi diez años después de que la humanidad, en alianza con una raza de no-humanos llamados Kiriath, se enfrentaron a otro grupo de no-humanos reptiloides llamados El pueblo Escamoso. El continente se divide en dos regiones, la Liga de Trelayne al norte y el imperio de Yhelteth al sur.

Ringil "Ojos de Ángel" Eskiath, Gil para los amigos, quien fue un héroe de la batalla de Quebrada del Patíbulo, la batalla decisiva contra el Pueblo Escamoso, vive de sus viejas glorias, narrando sus historias de guerra a cambio de cerveza y favores sexuales, en un exilio auto impuesto, pues su familia forma parte de la aristocracia de Trelayne. Digamos que la relación filial con su padre esta un poco erosionada.

Ringil es poseedor de Críacuervos, una de las pocas espadas autenticas forjadas por los Kiriath, es está su posesión material más valiosa. La vida licenciosa de Ringil se ve interrumpida cuando recibe la visita de su madre, la dama Ishil, la cual lo busca para pedirle un favor, recuperar a Sherin, la prima de Ringil, de manos de unos esclavistas. Pero Ringil pronto descubre que lo que esta en juego es algo mas que la libertad de una joven.

Archeth Indamaninarmal es la última Kiriath en el planeta, después de que su raza encontrara la manera de transportarse a otro lugar alejado de los humanos, su único pecado y la razón por la que fue dejada atrás es la parte humana en su sangre mestiza.

Archeth trabaja como consejera para el Emperador de Yhelteth, Jhiral Khimran II, quien la envía a Khangset, a investigar unos disturbios en ese poblado, pues el emperador teme que el Pueblo Escamoso se este recuperando para el contraataque. Al llegar al lugar Archeth escucha rumores mucho más perturbadores, acerca del avistamiento de una poderosa raza casi olvidada por la humanidad, llamados los Aldraínos.
   
Egar Matadragones regresa como un héroe a su clan bárbaro, los Majak, es nombrado líder debido a que su padre lo fue también, y él es el primogénito. Esta situación que no es del agrado de sus hermanos, pues Egar trajo consigo muchas de las costumbres sureñas, y no lo consideran digno para el cargo.


A pesar de formar parte de una trilogía, la novela tiene una resolución solida y no se queda en suspenso. La novela causo una conmoción en el fandom gringo de fantasía por las desvergonzadas andanzas sexuales de uno de los protagonistas, y la verdad es que es pura hipocresía, sólo por que es gay.  

Aunque exagero, desde los principios de la fantasía moderna, con la influencia mojigata y casi victoriana del abuelito Tolkien permeando el género, muy pocos autores se dan el lujo de añadir unas buenas sesiones de sexo, ya se que algún avispado puede mencionar Las crónicas de Gor de John Norman o alguna novela de Philip José Farmer, pero la realidad es que son pocos los autores que se arriesgan a romper este tabú.

Cualquiera que haya leído alguna obra de Morgan sabe que le gusta agregar sexo guarro en sus novelas, y se le da bien, aparte, sus protagonistas siempre son tipos rudos que exudan superioridad moral la mayor parte del tiempo, el único problema es que no son muy diplomáticos.

Agrego a Richard Morgan dentro del grupo de autores de fantasía oscura y violenta que tanto me agrada.  

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