jueves, 22 de octubre de 2015

Aurora, de Kim Stanley Robinson

Aurora. Kim Stanley Robinson. 2015

La vida es compleja, y la entropía es real.
Kim Stanley Robinson.

  Aurora es una novela de ciencia ficción del autor norteamericano Kim Stanley Robinson. La ultima novela que leí de Robinson fue Marte Verde.

  Hace mucho que leí la trilogía marciana. Tanto que nunca reseñé el tercer libro, Marte Azul. Disfrute de esos libros como un niño, me parecieron muy imaginativos y llenos de datos interesantes, se nota que Robinson se toma su tiempo en investigar y analizar lo que escribe.

  La terraformación marciana se siente posible después de leer esa obra, no solo posible, necesaria y obligatoria. Con la película The Martian y los descubrimientos del Curiosity se han encendido los ánimos por hablar de una expedición humana al planeta rojo. 

  Es por eso que Aurora se siente como una ducha de agua fría, es Kim Stanley Robinson siendo realista, no optimista. Lo esperaría de Peter Watts o Greg Egan, pero no de Robinson.

  En el siglo XXVI la humanidad envía una una expedición hacia Tau Ceti, un sistema solar a 11 años luz de distancia, viajando a velocidad crucero de 0.1 años luz les llevaría un poco más de 160 años llegar hasta allá, por lo que cientos de personas viajan en una nave generacional que lleva diversos biomas de la Tierra, así como flora y fauna.

  Los infodumps son enormes y muy detallados, casi como los introducidos por Stephenson en Seveneves, pero Robinson tiene un estilo más cálido que permite absorberlos poco a poco. 

  La protagonista de la obra es una joven llamada Freya, Devi, su madre, es la ingeniera en jefe de la nave, la persona a quien recurren los técnicos cuando no saben como resolver algo. Badim, su padre, solo esta de relleno y casi no habla. 

  Es a través de Freya y Devi que entendemos algo que esta ocurriendo en la nave, una de-evolución, una falla en el suministro de algún mineral que esta debilitando cada vez a las nuevas generaciones que viven en la nave.

  Transcurrida una tercera parte de la novela, los viajeros llegan a Aurora, la luna de una supertierra llamada solamente como E. Es aquí donde descubren una terrible verdad que es difícil de tragar: si llegas a un planeta nuevo hay dos posibilidades, o esta vivo y la vida de ese lugar nos puede hacer daño o esta muerto y se necesitara de una cantidad inusitada de recursos y tiempo para terraformar. 

  La novela se adentra un poco en la utilización de inteligencias artificiales, en particular la que controla la nave, y lo increíblemente inexacto y difuso que es el lenguaje humano, en algún momento de la novela la I.A. dice:
A pesar de todo, el lenguaje humano es, en su operación más fundamental, un gigantesco sistema de metáforas. Por lo tanto, silogismo simple: El lenguaje humano es fútil y estúpido. Lo que significa que las narrativas humanas son fútiles y estúpidas. 
  La entropía es real y a ciencia no es magia, somos animales adaptados a un mundo y terraformar otro nos llevaría miles o cientos de años, que no podemos durar porque los ecosistemas pequeños se canibalizan y  degradan. No nos hagamos tontos, salvemos nuestro mundo en lugar de tener sueños guajiros de terraformación.

  La ciencia ficción esta llena de ejemplos de obras bobaliconas e insensatas, que detesto, pero cuando un autor serio escribe una obra como esta me deprimo. Como dice otro personaje, "la gente no vive en la realidad, sino en sus ideas", es verdad, arrasamos nuestra biosfera solo para satisfacer a un sistema económico autodestructivo, pero quizá no haya otros lugares que rapiñar.

  Algunas veces no leo la ciencia ficción que me emociona, sino la que necesito. 


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