miércoles, 2 de junio de 2010

Vurt, de Jeff Noon

 Vurt. Jeff Noon. 1993
"Me corría en los labios de Venus. Ella tenía una cabellera verdosa alrededor de su rostro lechoso y los ojos tan brillantes que casi me cegaban, y era como lanzar estrellas a la boca de una Diosa. Y allí donde aterrizaba el semen, contra el manto de la noche, se formaban los planetas y las estrellas. Yo creaba planetas con el pene, me corría como Dios en celo. Tardé seis noches en formar el universo entero. La séptima noche descansé. Con un porro gigante, un poco de vino y un álbum de Screaming Headache. Y un paquete de galletas. Galletas de maranta.
Me sentía como si estuviera sentado dentro de la cabeza de alguien.
Y así era."

La novela Vurt describe las andanzas de Scribble y su pandilla, los Viajeros Furtivos. En una futurista ciudad de Manchester, Inglaterra. La cual es muy diferente de la actual por el uso indiscriminado de una droga alucinógena, que provoca la creación de realidades alternas compartidas por todos sus usuarios, esta droga se llama Vurt.

Vurt es una pluma, una droga, un sueño, un estado alterado, una realidad virtual. Esta puede venir en muchos colores; Negras, llenas de ternura y dolor. PornoVurts rosas, un portal al placer. Vurts plateadas, para los usuarios que pueden modificar los colores y crear accesos a realidades diferentes. Y las amarillas, las mas peligrosas, de las cuales no hay salida fácil. 

Mediante algún mecanismo analéptico (el cual no es aclarado), la utilización del Vurt ayuda a su usuario a acceder a un realidad adyacente a la nuestra, donde los sueños y la mitología compartidos por toda la humanidad se vuelven reales. El mándala de Jung visto a través de la perspectiva cyberpunk.

Al principio de la novela, Scribble y su hermana/amante Desdémona realizan un viaje compartido a un Vurt llamado Vudú inglés. Pero al despertar, en lugar de su hermana, encuentra una masa amorfa y alienigena, a la cual nombra La cosa del espacio exterior.

El guía Metafísico en el mundo Vurt es el Gato Cazador, el cual asesora y advierte. Desafortunadamente todos sus consejos caen en oídos sordos. Aunque de el provengan perlas de conocimiento tales como:
Despierto, sabes que los sueños existen. En un sueño, crees que el sueño es la realidad. En un sueño no tienes conciencia del mundo despierto.
Lo mismo ocurre con Vurt. En el mundo real sabemos que Vurt existe. Dentro de Vurt pensamos que Vurt es la realidad. No tenemos conciencia del mundo real.
Scribble necesita una pluma Vurt llamada Amarillo curioso, la cual es extremadamente rara, y solo se consigue de contrabando. Para poder acceder al Vudú inglés, e intercambiar a La cosa del otro mundo por su hermana.


Agregue un pizca de Blade Runner, dos cucharadas de Naranja mecánica, una taza de Trainspotting y dos porciones de Philip K. Dick, mézclelo y déjelo en el horno un par de horas. Retírelo y espolvoréelo con un toque de Alicia en el país de las maravillas. Lo que salga de esto, es Vurt.

La novela es entretenida, salvaje y calidoscópica. Mas nunca se adentra más allá de las desventuras de unos junkies futuristas. En medio de una prosa desbocada, el lector busca una segunda intención, un contrapeso a semejante delirio colectivo, sin éxito. Lo que me hace preguntar, ¿como es que ganó el premio Arthur C. Clarke de 1994?. Puede que los jueces estuvieran hasta el copete de Vurt.

Vurt es un agreste paseo por el futuro, donde no solo hay drogas que alteran la percepción de la realidad, sino que alteran la realidad misma. No se puede decir que el tratamiento científico en la novela sea notable. De hecho es lastimero Pero vale la pena por lo delirante, confusa, perturbadora y disparatada. 

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