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Throwing rocks at the Google bus, de Douglass Rushkoff

Throwing rocks at the Google bus: How growth become the enemy of prosperity. Douglass Rushkoff. 2016.

A finales de los noventa leí un libro de divulgación llamado "Cyberia, la vida en las trincheras del ciberespacio" el escritor era un joven investigador llamado Douglas Rushkoff, la obra hablaba del incipiente cambio del internet gracias a la realidad virtual,  los hackers y todos los cansinos temas del cyberpunk.

Veinte años después y muchos de los temas de ese libro apenas comienzan a florecer, pero Rushkoff a enfocado sus intereses a temas mucho más realistas e incómodos.

El titulo de la obra alude a un ataque recibido por un camión de personal de Google, en California. Cuando las compañías informáticas se mudan a una ciudad, el costo de vida aumenta indiscriminadamente, a este fenómeno se le conoce como gentrificación. Esté es tan sólo un ejemplo de lo mucho que afectan las compañías tecnológicas a nuestra sociedad y lo poco que les importa.

Rushkoff hace un análisis del abuso de la herramienta más útil de la humanidad: el dinero. Y como el nacimiento del dinero digital podría ayudar a modificar la manera de invertir en nuestra civilización. También la creación de corporaciones menos interesadas en extraer los recursos de las ciudades y en su lugar promover el mercado entre individuos. 

Después del colapso de la burbuja de las punto com a finales de los noventas, el siguiente paso a sido la creación de herramientas y proyectos que en conjunto se denominaron la Web 2.0, pero en lugar de promover un cambio social han adoptado el esquema corporativo antiguo. Es la obligación a crecer, dice Rushkoff, lo que erosiona el funcionamiento de las corporaciones actuales, impidiendo un crecimiento lento pero mejor controlado.

Rushkoff sugiere que una economía digital guiada solamente por la venta de publicidad y la notoriedad en las redes sociales es un juego de suma cero que no nos permitirá avanzar a nuevos y mejores esquemas económicos.

El mayor invento de principios del siglo XXI es el blockchain, el algoritmo que otorga confianza a las transacciones digitales del Bitcoin. No tanto el propio Bitcoin, que sera pronto reemplazado por monedas más robustas e "inteligentes".

Al final del libro el autor ofrece algunas alternativas del modelo actual, centrándose en el desarrollo humano, y nivela, de forma pragmática y optimista, lo deprimente del análisis del presente oscuro y amenazador que estamos viviendo.




Aire, de Geoff Ryman

Aire. Air: Or, Have not Have. Geoff Ryman. 2005

Aire es una novela de ciencia ficción del escritor canadiense Geoff Ryman. Esta obra ganó el premio BSFA, el premio James Tiptree Jr. y el premio Arthur C. Clarke.

Chung Mae es la experta en modas de un villa campesina en el ficticio país de Karzistan, el cual esta levemente basado en Kazakstán, y por lo tanto, en un conflicto respetuoso de sus tradiciones chinas y musulmanas. 

Chung Mae es igual que sus vecinas, una campesina analfabeta, llena de deudas y preocupaciones. El poblado donde ella vive es obligado (como probablemente muchas comunidades pobres en el mundo) a ser los beta testers de un nuevo sistema informático, Aire, el cual es una especie de Internet cerebral instantáneo y personal, que permite la comunicación directa entre los humanos.

Este choque del sistema produce que algunos pobladores se suiciden o pierdan la razón, al no estar preparados. Mae cambia su perspectiva del mundo y se da cuenta de que una vez que este nuevo Internet se implante deberá prepararse y preparar a su gente, o desaparecerán.

Amé el libro. Aire es una de esas raras novelas de ciencia ficción que también son buenas obras literarias. Hay muchos temas que tocaron una fibra en mí; el destructivo choque provocado por la tecnología, la curiosidad como única arma contra la disonancia cognitiva, la compasión como principal filosofía en todos nuestros actos.

Me sorprendió encontrar tantas personas en Goodreads que la odiaron con tanto ahínco, pero lo entiendo. Espero que si lo lees te trasmita algo más que desesperanza o desprecio. Este libro es uno de los clásicos, lo puede  leer cualquier persona, aunque odie la ciencia ficción. 

Un libro compasivo, un libro humano, un libro maravilloso.




Lo mejor del 2016

Espero que todos hayan tenido un buen año 2016. Lleno de salud, amor, dinero y lecturas. 

El 2016 no fue un buen año para mis lecturas. La edad adulta me alcanzó, y cada vez tuve menos tiempo para dedicarlo a la lectura.


Empecé el año bien, con el descubrimiento del autor norteamericano Michael Cisco, quien es  la estrella más brillante del género weird. Después compré en papel mi segunda novela de este autor, Animal Money, la cual duerme el sueño de los justo en mi pila.


Después leí la que considero la mejor novela del 2016, The thing itself, del infravalorado Adam Roberts. Dos jóvenes radioastronomos tienen un encontronazo contra el infinito en la estación ártica donde se encuentran, y solo tienen La critica de la razón pura para entender esto. Graciosa y pedante e incomoda, la clase de lectura que busco.


A head full of ghosts fue la mejor novela de horror que leí el año pasado. Una gran deconstrucción de las novela de posesiones satánicas. Me quedaron muchas ganas de seguir leyendo más obras de este autor.




Otra gran obra de fantasía que leí el año pasado fue La última partida, del autor norteamericano Tim Powers. Los niveles de alucinación en esta obra llegan bastante alto.




Otro agradable descubrimiento fue la serie de espionaje en el futuro próximo Europe in Autum, la cual ya cuenta con dos continuaciones y me he estado quedando rezagado con esa divertida obra.





En lo que respecta a antologías de relatos cortos, las mejores que leí el año pasado fueron Swift to chase del genial Laird Barron, así como A natural history of hell: Stories, de Jeffrey Ford, cuya reseña se quedo en el tintero y es probable que no la publique.




Otras obras que no pude acabar en fin de año fueron Death's End, cierra de la trilogía El problema de los tres cuerpos, del superventas chino Liu Cixin. Así como The great ordeal, sexto libro de la serie El Príncipe de Nada. 



No se como pinte el 2017, espero tener más oportunidad de leer y compartir mis opiniones con ustedes.

Holy Fire, de Bruce Sterling

Holy Fire. Bruce Sterling. 1996
Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
No hay otro sentimiento como ese.
Estarás a solas con los dioses
y las noches se encenderán con fuego.
-Charles Bukowski



Holy Fire es una novela de ciencia ficción del autor norteamericano Bruce Sterling. Fue publicada ese mismo año por Ediciones B en la serie Nova como Fuego Sagrado.

Mia Ziemann es una nonagenaria californiana, quien tiene una vida tranquila como asesor económico medico, a finales del siglo XXI. Ella es una ciudadana responsable dentro de una sociedad estable, después de unas turbulencias que mataron a cientos de millones de personas a mediados del siglo XXI.

El mundo a finales del siglo XXI es muy diferente al nuestro, los gastos médicos, el trasporte y los alimentos son gratuitos, pero el sistema económico fue congelado por la gerontocracia gobernante, para prevenir el abuso y la especulación. Los emprendedores jóvenes no tienen acceso al "dinero verdadero" con el cual inyectar liquidez a sus start-ups. Es un mundo con cicatrices, obligado mediante la fuerza a dar pequeños pasos hacia el futuro.

Mia recibe un mensaje de un antiguo novio para que lo acompañe en sus últimos momentos. Verlo morir le da el impulso para decidirse a llevar a cabo un procedimiento experimental de rejuvenecimiento. Mia recupera su cuerpo a un estado que no había tenido desde los veinticinco años. El tratamiento también modifica su mente, por lo que decide "vivir" la vida a plenitud y mudarse a Europa.

En la República checa y Alemania, Mia conoce a la crema y nata de los artistas avant-garde europeos. Y es aquí donde adquiere un nuevo concepto de vida, volcar toda su energía en la creación artística.

Pienso que el libro no es un triunfo por varias razones, la principal es que el personaje principal se comporta demasiado aleatoriamente, no sólo en sus acciones, sino en su modo de pensar. La protagonista no es empatica, ningún gran ideal arde en su interior, es la canción "Girls just wanna have fun" en repetición durante ocho horas seguidas.

En el aspecto técnico me encantó el libro, la estructura de la sociedad imaginada por Sterling parece de lejos una utopía, pero de cerca se ven las cuarteaduras, un castillo de naipes que no ha recibido un soplo verdaderamente fuerte. Hay dos drogas que me dieron mucho a pensar, los "mnemonicos" medicamentos que refuerzan los circuitos cerebrales encargados de la memoria y permiten recordar con mayor facilidad eventos ocurridos mucho tiempo antes. Y "Lacrimogena" una droga para extraer a la superficie la parte emocional de las personas, para pensar y hablar con la claridad y honestidad de un sentenciado a muerte.

Disfruté de la novela, pero no la recomiendo, excepto a los lectores que no les moleste una obra con una trama blendengue, más interesada en ofrecer un futuro medianamente interesante, que unos personajes coherentes o relevantes. Es el gastado tema de lo nuevo contra lo viejo. Y es realista, como hemos visto los resultados en Brexit o USA. Los viejos deciden un futuro que no les tocara a ellos.