jueves, 6 de septiembre de 2012

'Noches de cocaína', de James G. Ballard



“Los poblados de retiro yacían a los lados de la autopista, embalsamados en un sueño solar del cual nunca despertarían. Mientras manejaba a través de la costa hacia Marbella, me parecía moverme en una zona que era accesible completamente solo a un neurocirujano, y muy poco a un escritor de viajes. Las fachadas blancas de las villas eran como bloques de tiempo que se hubieran cristalizado a un lado de la carretera. Aquí en Costa del Sol no ocurriría nada nuevamente, y la gente de los pueblos eran ya fantasmas de sí mismos. “

Noches de cocaína. Cocaine Nights. James G. Ballard. 1998

Noches de cocaína es un thriller detectivesco del autor británico James Graham Ballard. Ballard es autor de diversas obras de ficción tales como Milenio Negro, Crash, Rascacielos, El mundo sumergido, La exhibición de atrocidades, etc



 


Hay algo impropio con Estrella del Mar, un caro y aletargado retiro en la población de Costa del Sol, España. Últimamente este somnoliento refugio, hogar de hordas de adinerados expatriados británicos y franceses, ha vuelto a la vida con actividad cultural; los previamente pasivos y aislados residentes han comenzado a orquestar carreras de botes, competiciones de tenis, escenificaciones de obras de Harold Pinter y suntuosas fiestas.

En la noche, las algunas veces vacías calles están hirviendo de actividad, bares, cafés saturados de juerguistas, las aceras llenos de personas en ruta de un evento a otro.

La apariencia externa sugiere una completa adopción de un nuevo ethos de exuberancia colectiva bien controlada y altamente energética. Pero existe el asunto del incendio: La propiedad de un adinerado productor de cine se perdió entre las llamas, reclamando cinco víctimas, mientras que virtualmente todo el poblado se quedo mirando sin hacer nada.

También está el asunto de los delitos menores, los allanamientos, asaltos y robos de autos los cuales han empezado a mordisquear los bordes de la seguridad de Estrella del Mar, a pesar de los guardias y las cámaras de vigilancia. Existe el asunto del nuevo y floreciente tráfico de drogas y pornografía.

Y también el asunto de Frank Prentice, quien aguarda en una prisión en Marbella esperando su juicio por incendio premeditado y cinco cargos de asesinato, y quien a pesar de ser claramente inocente se ha confesado culpable.

Recae en Charles Prentice, hermano de Frank, pelar todas las capas de negación y engaño que esconden la fea verdad acerca de esta idílica comunidad y el terrible crimen que lo llevo hasta ahí. Pero como es usual en los libros de J. G. Ballard, la verdad llega con la etiqueta del precio anexada.




 


Noches de cocaína marca un regreso parcial a la metodología exitosa empleada en las novelas Crash y Rascacielos: después de establecerse como un gurú de la ciencia ficción en los 60s, Ballard realizo un cambio de marcha estilístico hacia una variante desconcertante de realismo social en los 70s.

Ambas novelas, Crash y Rascacielos era novelas que planteaban preguntas acerca del resultado posible de que pasaría si nuestra fascinación colectiva con la velocidad, la violencia, el estatus, el poder y el sexo fueran llevadas un poquito más lejos. Que tan demente y brutal se volvería nuestro mundo si realmente nos dejáramos llevar.

Noches de cocaína genera una pregunta mejor adecuada al nuevo siglo, la era de comunidades cerradas y sistemas de seguridad infrarrojos. La seguridad absoluta garantiza el aislamiento y la muerte cultural? Inversamente, es la posibilidad de eventos criminales un ingrediente esencial para el funcionamiento apropiado de un sistema social vibrante y activo.

En la superficie, Noches de cocaína es un libro detectivesco y una carrera contra el tiempo. Quien fue el culpable del incendio? Pero mientras avanza, y las concepciones preconcebidas del bien y el mal comienzan a disolverse, evoluciona a una mirada meditabunda y ligeramente terrorífica centrada en aspectos poco examinados de la sociedad occidental. 

Ballard confronta al lector con algunas hipótesis estrafalarias, las cuales son improbables que sean aceptadas por la mayoría, sin embargo sirven para provocar reflexión y un poco de paranoia. Es un método que Ballard ha desarrollado y refinado por cuenta propia. 

Como es el caso en la mayoría de las obras de Ballard, sus personajes más atractivos y humanos tienden a ser los más retorcidos, y aun el más normal de los eventos está gobernado por una deforme y perversa lógica. Y que esta lógica este cimentada en firmes principios de sociología y psicología es su característica más aterradora.




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