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El retrato de la señora Charbuque, de Jeffrey Ford

El retrato de la señora Charbuque. Jeffrey Ford. 2002

Jeffrey Ford es un autor frecuente en el blog, anteriormente he dado mi opinión de sus recopilaciones de relatos, así como de sus novelas. Un dato curioso, a finales de los noventa la editorial Mintauro edito las primeras dos novelas de su trilogía fantástica Well built city (La fisiognomia y Memoranda) dejando fuera la parte final, The Beyond (que no ha salido editaba en ebook, por lo que no la he leído) cuando los leí me fascino el estilo de Ford, burlon y elegante al mismo tiempo.

Recientemente (es un decir) se publicaron en castellano sus novelas de misterio mas contemporáneas y cercanas a la literatura mainstream, La niña del cristal, El retrato de la señora Charbuque y El año sombrío. Interesantes obras pero que no poseen el sentido de la maravilla tan potente como las obras mencionadas anteriormente o sus relatos cortos.

El protagonista de la obra es un artista de ascendencia italiana llamado Piero Piambo en la Nueva York a finales del siglo XIX. Piambo es un artista talentoso, sobrevive creando retratos de los aburridos ricos de la ciudad, pero siente que algo le fata en su vida, una obra de arte que plasme todo su potencial.

Piambo recibe una interesante oferta por parte de una enigmática mujer, es contactado a través de un criado para charlar con la elusiva señora Charbuque, quien se esconde todo el tiempo a través de un biombo. La aristocrática mujer le ofrece un interesante reto, un retrato de ella pero la ejecución de la obra deberá realizarse sin verla, ella hablara de su vida a través de un biombo y el deberá dibujarla de acuerdo a  sus historias. 

Semejante premisa seria absurda si no estuviera en las hábiles manos de Ford, quien entreteje un historia cada vez mas inverosímil e intrigante, en donde nuestro héroe se  ve involucrado de forma obsesiva. No ayuda que el esposo de su cliente es un sádico asesino ni que en la ciudad comience a esparcirse una enfermedad que hace llorar sangre hasta morir a quienes la contraen. 

Al final todas las piezas del rompecabezas caen por su propio peso, de forma satisfactoria. En lo personal disfruto mas del estilo alucinatorio de sus obras mas experimentales, pero me dejo un buen sabor de boca el misterio de esta novela de época.


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