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'Ribofunk', de Paul Di Filippo

Ribofunk. Paul di Filippo. 1996

¡La célula es Rey! -Paul Di Filippo

Ribofunk es una recopilación de 13 relatos cortos de ciencia ficción, los cuales se pueden catalogar dentro del subgénero biopunk, los mismos fueron escritos por el autor norteamericano Paul Di Filippo.


"Despídete de los futuros rancios...una fascinante historia de aventuras, brillante y coherente como un laser", así definía Bruce Sterling a la novela Neuromante en 1984, cuando el cyberpunk llego a liderar una revolución que cambiaría las reglas del juego dentro del ghetto de la ciencia ficción.

Debido a las limitaciones implícitas del genero, el cyberpunk desapareció como los fuegos artificiales, generando ruido, chispas y no mucho más que eso y fue prontamente integrando a la corriente general. No sin antes dar a luz dos nuevos subgéneros; el steampunk y el biopunk.

El subgénero del steampunk lleva su definición en el nombre, son aventuras ambientadas principalmente en un ambiente victoriano, con maquinaria anacrónica energizada con carbón, fluyendo el vigoroso vapor por sus metafóricas venas.

Mientras que el Biopunk es un giro de tuerca del mundo futuro, en el cual los implantes ciberneticos no son tan importantes como el wetware, el hardware húmedo, la nueva carne de Cronenberg, moldeable, modificable, corruptible. Reproduciré el manifiesto que viene en Ribofunk, el cual me parece mucho más elocuente que cualquier rollo que pueda yo decir.

"¿Porqué Ribo? La cibernética era una ciencia muerta cuando nació el cyberpunk como genero literario, un cul-de-sac, sin practicantes. Más aún, el prefijo Cyber ha sido envilecido por uso excesivo, desde los comics a las películas. La etiqueta no representa nada más en la mente del publico sino hackeo y cyborgs vistosos como Robocop. Y los textos de Weiner no ofrecen metáforas fructíferas como para construir un mundo sistemático. ¿Porque funk? El punk era un genero musical muerto cuando nació el cyberpunk. El punto de vista nihilista de ese genero musical provocó que culminara en el único fin posible: la autoextinción. ¿Porqué Ribofunk entonces? Ribofunk es ficción especulativa que reconoce, es informada e ilustra los principios de la próxima revolución - la única que realmente importa - la que ocurrirá en el campo de la biología. Para parafrasear a Alexander Pope, Ribofunk sostiene que: 'El estudio apropiado de la humanidad es la Vida'. Olviden la física y la química, solo son herramientas para sondear la materia orgánica. ¿Computadoras? Meramente simuladores y modeladores para la vida. ¡La célula es Rey!" 

Después de esta kilométrica introducción solo me queda concentrarme en lo importante; los relatos.

En el primer relato, One night in television city, un joven punk se ve involucrado en problemas con una pandilla por andar de boca floja, el líder de la banda en lugar de matarlo decide probar si es material para unirse al grupo.

En Little Worker, una splice (un ser modificado genéticamente con diversos fines, los cuales tienen cierto porcentaje de animales, seres humanos y seres mitológicos) creada para el placer se pone celosa de la esposa de su dueño.

En cockfight, un hombre que trabaja en una compañía de servicios que reconstruye hábitats ecológicos y recoge derrames de productos peligrosos  se mete en problemas con un experto en capoeira, el cual lo reta a un combate en donde los peleadores se implantan afilados implantes en la fíbula, el hueso arriba del talón.

En el tercer relato Big Eater, un joven que trabaja en el gobierno se ve involucrado en un sabotaje organizado por Krazy Kat, un Splice delincuente que esta obsesionado por destruir el status quo, en el cual son los humanos los que dan las ordenes.

En The boot, un detective privado es contratado por la dueña de una corporación de biotecnología, el caso requiere encontrar a su esposo, el cual ha escapado con un medicamento experimental, el cual ayuda al cerebro a reconocer los procesos estocásticos, es decir los que involucran al azar, y él desea utilizarlos en los casinos. 

En Blankie, el detective privado del relato anterior se convierte en policía, y trabaja en un caso en donde se reprogramó la cobija donde dormía un bebe, con el fin de matarlo.

En el séptimo relato, The bad Splice, el mismo policía investiga el paradero de Krazy Kat (el splice con ínfulas de grandeza de un relato anterior) mientras que ahora su compañero es una inteligencia artificial Turing nivel 4, ya que no es costeable tener a dos detectives humanos trabajando juntos.


En McGregor, un splice llamado Peter Rabbit regresa a la granja de donde escapó, con el fin de liberar a sus antiguos compañeros.

En el noveno relato, Brain Wars, un joven envia correos electronicos a su madre, narrandole algunas refriegas en las que participa, hasta que su escuadrón recibe el ataque de una arma neuronal experimental.

En Streetlife, un splice en enviado a entregar un encargo por su amo, y el viaje nocturno por la ciudad es pesadillesco.

En el undécimo relato, Afterschool special, niños de primaria se sienten relegados porque no tienen implantes estéticos como sus demás compañeros.

En Up the lazy river, un hidrógrafo estudia el sabotaje realizado en un rio muy especial, el cual cuenta con nanomecanismos que permiten la programación de su flujo.

En el relato final, Distribuited mind, la humanidad se enfrenta a la extinción cuando un experimento sale de control, y una entidad comienza a absorber toda la biomasa.

Ribofunk es una de las recopilaciones de relatos de ciencia ficción más originales e ingeniosas que he leído, Di Filippo crea un extravagante universo en donde la principal revolución científica es la biotecnológica, aunque el libro no es perfecto ya que algunos de los relatos terminan bruscamente y por la longitud de los mismos a veces no pasan de ser unas viñetas de un mundo que se percibe mucho más enorme. 

Aún así, lo novedoso de las ideas convierte a esta obra en una lectura indispensable para conocer el biopunk.

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